
La investigación de la Policía Nacional sobre la agresión sufrida por Rubén Rosón y Jorge Fernández durante las fiestas de San Mateo, en Oviedo/Uviéu, sitúa la motivación homófoba en el origen de los hechos y atribuye a los seis jóvenes identificados un presunto delito de odio.
No se trata únicamente de la interpretación realizada por las víctimas tras el ataque. La reconstrucción elaborada por los investigadores después de revisar grabaciones, analizar las cámaras de seguridad y recoger testimonios reproduce, en sus aspectos esenciales, la secuencia que Rosón y Fernández denunciaron desde las primeras horas: actuación contra símbolos antirracistas y LGTBI, intervención de los dos afectados y posterior agresión acompañada de insultos homófobos y consignas vinculadas a la ultraderecha.
La investigación ha corrido a cargo de la Brigada Provincial de Información de la Jefatura Superior de Policía de Asturias, especializada también en la investigación de delitos de odio. Las grabaciones realizadas por particulares resultaron relevantes, pero el trabajo policial fue más allá: las cámaras municipales de Oviedo aportaron imágenes de calidad que permitieron completar la secuencia, contrastarla con los testimonios y avanzar en la identificación de los participantes.
Las cámaras permiten reconstruir cómo comenzó todo
La secuencia establecida por los investigadores comienza antes de que se produzca ningún enfrentamiento físico.
Según la reconstrucción policial, uno de los jóvenes se aproximó inicialmente solo a la caseta de Fiestes Populares y arrancó una pancarta contra el racismo. Después se alejó del lugar.
Pasados unos minutos regresó acompañado por los otros cinco jóvenes investigados. El grupo actuó entonces contra otro elemento de la caseta, en este caso el faldón decorado con la bandera arcoíris.
Fue en ese momento cuando Rubén Rosón y Jorge Fernández salieron de la caseta para recriminar lo que estaba ocurriendo. La Policía sitúa inmediatamente después el inicio de la violencia: uno de los miembros del grupo golpeó de forma inesperada a una de las víctimas y a partir de ahí se sucedieron puñetazos, patadas y otros golpes.
Las imágenes disponibles muestran que las víctimas continuaron recibiendo golpes incluso después de caer al suelo. Ambos tuvieron que ser atendidos posteriormente en el Hospital Universitario Central de Asturias, HUCA.
Gritos homófobos antes y después de la agresión
El componente ideológico tampoco se limita a una valoración posterior de los hechos.
La Policía Nacional ha constatado que tanto al comienzo como al final del episodio se profirieron expresiones homófobas y consignas que los investigadores encuadran en el discurso habitual de grupos de ultraderecha. Entre las expresiones documentadas figuran insultos contra la orientación sexual de las víctimas y consignas como “Arriba España”.
El jefe superior de Policía de Asturias, José Ignacio Moreno, ha explicado que para los investigadores la motivación inicial es homófoba y que los hechos reúnen indicadores utilizados específicamente en los protocolos policiales para detectar delitos de odio.
La actuación contra una bandera LGTBI, los insultos homófobos, las consignas ideológicas y la posterior agresión física forman así parte de una misma secuencia investigada conjuntamente, y no de episodios aislados.
La investigación no respalda la versión de una simple pelea
El avance de las pesquisas resulta especialmente relevante después de que durante los días posteriores a la agresión circulasen en redes sociales distintas versiones que atribuían los hechos a una pelea entre jóvenes, una discusión previa o causas diferentes de las denunciadas por Rosón y Fernández.
La reconstrucción policial no respalda esas interpretaciones. Por el contrario, las cámaras, los testimonios y el resto de diligencias sitúan primero el ataque contra una pancarta antirracista y contra la bandera arcoíris, después la protesta de las víctimas y, a continuación, la agresión física acompañada de expresiones homófobas.
La propia investigación policial encuadra los hechos desde sus primeras fases como un posible delito de odio con motivación homófoba. La Delegación del Gobierno ha incidido igualmente en que los hechos investigados no responden al esquema de una simple reyerta entre dos grupos.
Esto no prejuzga la responsabilidad penal definitiva de cada investigado, que deberá establecerse judicialmente, pero sí permite distinguir entre las versiones difundidas públicamente y la secuencia que la Policía considera acreditada provisionalmente a partir de pruebas y testimonios.
Seis integrantes de un grupo ultra futbolístico identificados
Los seis jóvenes identificados pertenecen, según la información facilitada por la Policía, a un grupo ultra vinculado al Real Oviedo. Los investigadores han precisado, no obstante, que el móvil que atribuyen a esta agresión no tiene relación con la violencia deportiva. La investigación la sitúa específicamente en el ámbito de una motivación homófoba. Cinco de los jóvenes fueron detenidos en Oviedo, mientras que el sexto ha sido identificado y localizado fuera de España, donde se encuentra estudiando.
La Policía atribuye inicialmente a cuatro de los seis un presunto delito de lesiones además del delito de odio, al considerar que participaron directamente en la agresión física. A los otros dos les atribuye, en esta fase, el presunto delito de odio. La calificación penal definitiva corresponderá a la Fiscalía y al órgano judicial encargado de la instrucción.
Libertad provisional con orden de alejamiento
Los cinco detenidos que han pasado a disposición judicial han quedado en libertad provisional mientras continúa la investigación.
La causa se mantiene abierta y los investigados siguen vinculados al procedimiento. El juzgado ha acordado además una orden de alejamiento de las víctimas.
A estas alturas de la investigación, uno de los principales elementos del caso queda claramente delimitado por la actuación policial: la agresión se investiga como un ataque de motivación homófoba y como un delito de odio, apoyándose para ello en la revisión de imágenes, los testimonios recabados, el ataque previo a símbolos LGTBI y antirracistas y las expresiones pronunciadas durante los hechos.
